Hoy mientras soñaba entre risas, viejas amigas y buenos momentos apareciste tú sin mi consentimiento. Pueden pasar años, décadas o milenios que el asco que te tengo no hará mas que seguir creciendo por momentos.
El mero hecho de recordar tu nombre me eriza el vello, aunque ya pasó tiempo lo sigo pensando; deverías estar muerto.
Te lo digo y te lo repito.
NO VUELTAS A PERTURBAR MIS SUEÑOS.
Sé que fuiste tú quien a escondidas entre las rocas te quedaste observando como lloraba esa sirena. Te quedaste tan quieto y compungido...pensando como un ser tan bello podía sufrir tal pena que sus cantos sonaran en tragedia.
Sé que fuiste tú porque yo, mas a lo lejos entre los árboles observaba todo aquello. Y sinceramente aún no comprendo el motivo por el que no te acercaste a ponerle remedio. ¿No se te ocurrió acercarte a ella y preguntarle a que venía semejante lamento?, o simplemente abrazarla y darle un simple beso...Las sirenas aún siendo tan bellas y con tan especial cuerpo también sienten dolor y solo tienen el silencioso mar como consuelo..
A lo que él me replica y me indica lo equivocada que estaba, que cuando lo ví acababa de estar con la que lucía la melena dorada antes de estar tan desconsolada. Me dijo que nunca me enamorara de una sirena, que una simple mirada de ella me podría dejar helada, y al oír sonar su voz, tan dulce y firme a la vez es capaz de dejar paralizada a la mas dura de las almas. Me explicó que su pose tan firme y su aturquesada cola redondeada impone tanto respeto que forma una fina capa de pared blindada que hace imposible acariciarla. Se sintió pequeño en su presencia, y después de tal fracaso decidió irse sin decirle que la amaba.
Ahora lo entiendo, ya entiendo el porqué de una escena tan trágica, igual que esa rosa con 4 espinas que dice poder defenderse ante el más duro tigre, ésta pequeña sirena dorada solo espera al que será capaz de rasgarse un poco para tomarla de la mano y asi saber cuán suave es la reconpensa...