Me despierto y como siempre confinada en este oscuro agujero me encuentro.
Como compañía este lápiz, y como papel el suelo iluminado por un pequeño lucero.
Escribo sobre mis pensamientos, remoridimentos de hechos sin retorno y sueños eternos,
recordando una y otra vez la forma de tu rostro y el sabor de tus besos,
imaginándome como sería despertarme contigo de nuevo.
Y cuando ya casi la oscuridad me tiene ahogada de todo,
cuando sería tan facil exhalar el último aliento y dejarme ir, me levanto.
Grito, empujo y golpeo esta puerta de madera que me separa de mis deseos.
"Me detendreis mil veces, y mil veces me escaparé" repito dejándome la voz,
Sin mas respuesta que el silencio mantengo la calma con esfuerzo, ya que sé,
que las puertas de madera tarde o temprano terminarán cediendo.
